viernes, 15 de julio de 2011

La inspiración me estaba buscando, locamente por todo el trayecto de mis pies. Hoy logró encontrarme, ¿será? Pero hay días que no doy ni señales de vida.Y un día en la calle encontré, la puerta de un café, en el que encontraría maravillas. Y ahí estaba el, moreno con ojos verde miel. Me senté en una silla, y sin esperar mucho, me invito a bailar. Noche soñada, pero algo como la vida, me hizo volver, así hice promesas en vano, y luego marche. El me busca siempre, en el mismo bar que ayer, un día le prometí volver, pero aquella noche, todos mis pensamientos estaban al revés, no comprendí que el me esperaría, que el me buscaría, no pensé que el se interesaría en mi. Gritó al saber que yo no llegaría y juro maldecidme por el resto de mi vida, dijo que yo le había roto el corazón, y aunque estaba con unos tragos demás, tenía toda la razón. Tranquilizarlo es lo que intentó un muchacho, pero antes de poder hacerlo, en sus brazos se desvaneció. Así, como el agua se escapo, vino la enfermera y se lo llevo… No tuve valor, no tuve coraza para luego mirarlo a la cara, así es como en aquella servilleta le escribí todo mi perdón, no sabría decir si algún día le llego, simplemente sé, que como el, nadie me esperó. 
Que como el, nadie me amó.  

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